Febrero 3, 2008

INFUSIÓN

INFUSIÓN

Es, a la vez, el nombre del método de preparación y del producto obtenido.
En el primer sentido, es un procedimiento de extracción de los principios esenciales de una planta, que consiste en someter unos minutos una o varias plantas a la acción del agua en ebullición (de cinco a quince minutos), con lo que se aprovechan los principios solubles que contiene el vegetal.
No se trata de cocer las plantas (decocción), sino de sumergirlas en agua hirviendo y fuera del fuego. El té es una infusión.
Sin embargo, ciertas recetas recomiendan dar un rápido hervor a las plantas (unos segundos) y dejar seguidamente en infusión.

Las infusiones no deben conservarse más de 24 horas, sobre todo en verano, pues se alteran con rapidez.
Generalmente, la infusión es bebida, pero también es corriente que sirva para uso externo (lociones, lavajes, compresas, etc.) o que forme parte de la composición de una cataplasma o de una pomada.
A titulo de ejemplo sépase que la infusión de menta alivia en caso de calambres o de cólico. Para obtenerla, hiérvase un litro de agua que se verterá, todavía hirviente, sobre 10 a 20 grs de hojas de menta en una tetera o un simple cazo. Se deja en infusión, se filtra y se bebe. Las infusiones más corrientes se venden en paquetes o en bolsas individuales para una o dos tazas, como el té. Son la tila, la menta, la hierba Luisa, la camomila y otras, y también mezclas de las mismas, como la tila-menta.

Enero 18, 2008

DECOCCIÓN

DECOCCIÓN

La decocción es la solución obtenida cuando se hierve una planta durante un tiempo determinado, filtrando después el liquido. Para obtener una decocción, hay que introducir la planta en agua fría, hervirla de 10 a 20 minutos, con el recipiente tapado. Hay algunas plantas que deben sumergirse directamente en agua hirviendo.
Elija un recipiente metálico esmaltado; no utilice jamás los de aluminio, cobre o hierro sin recubrimiento. En general, cortezas y raíces deben hervir más tiempo que los tallos y las hojas.
La decocción tiene amplia utilización en fitoterapia, ya que permite obtener una solución que contiene los principios esenciales de la planta. Se emplea en uso interno (preferentemente edulcorada con miel), pero sobre todo en uso externo (baño, compresa, cataplasma, etc.).

Enero 17, 2008

COL

COL

¿Por qué la col? Todas las plantas poseen cualidades bienhechoras, preventivas o curativas, pero la naturaleza ha dotado a algunas de ellas de poderes más amplios. Tal es el caso de la col. Las abejas no se equivocan al visitarla con preferencia a otras plantas del huerto, y su miel es entonces untuosa, dulce y cremosa.
Desde la antigüedad, esta planta ha sido considerada como uno de los mejores remedios. Los griegos consideraban que debía su origen al sudor frío de Júpiter, Catón la contemplaba como antidoto de la peste, y los romanos bebían su jugo antes de los festejos pues, según decían, impedía emborracharse…
Existen numerosas especies y variedades de col, y entre las más corrientes se optará por las coles verdes o rojas, cuyas virtudes terapéuticas son más acusadas y resultan prácticas para el uso externo. Sin embargo, quien se beneficie de las virtudes de la col puede consumir todas sus variedades.
Constituyentes principales
La col contiene hierro, cobre, magnesio, clorofila, yodo, un poco de arsénico, vitaminas K y U, tiamina (vitamina B,), riboflavina (vitamina B2), ácido nicotínico (vitamina PP), caroteno,
 proteínas, lípidos y glúcidos en pequeña cantidad.

Indicaciones y modo de empleo
Elíjanse, si es posible, coles no tratadas con productos químicos; su aspecto es más basto, pero su digestión será más fácil y su acción más eficaz. Las coles de buena calidad permiten la eliminación de las toxinas acumuladas en el organismo; por tanto, resultan recomendables en numerosos casos, sobre todo en artritis y litiasis (cálculos) renales y en los embarazos, debido a su poder remineralizante.
Uso interno.

Si usted es de los que digieren mal las coles, hágalas cocer en dos aguas sucesivas, pero, a fin de beneficiarse íntegramente de todas sus propiedades, consúmalas preferentemente crudas.
La col verde (sobre todo el cogollo) es deliciosa en forma de ensalada. Finalmente cortada, preparada con aceite de oliva y con la adición de zumo de limón y sal marina, se toma como entremés en el almuerzo. En la cena, agregue hojuelas de col a su ensalada verde, a unas remolachas o incluso a su sopa. En este último caso, dispóngalas en su plato antes de echar en el mismo el líquido caliente.
Si prefiere comer la col verde cocida, rehogúela con un poco de aceite de oliva.
Además de estas recetas, recurra al jugo de col para las siguientes afecciones:
Fatiga: emplee con abundancia la col en su alimentación y beba cada mañana un cóctel a base de hojas de col. Para prepararlo, pase por la batidora: un limón, tres o cuatro zanahorias, un pellizco de perejil, unas hojas de col, una patata, media naranja y media manzana.
Gastritis, colitis: haga una cura de jugo de col al que se agregarán unas gotas de limón; se aconseja seguir estas curas bajo la vigilancia de un experto en estos métodos naturales, único que puede juzgar las dosis convenientes según el temperamento de cada uno.
Las proporciones pueden variar desde medio litro hasta un litro diario.
Tos, bronquitis: prepárese un jarabe a base de limón fresco, azúcar cande, rábano negro y jugo de col verde fresca, en partes iguales. Se raspan los rábanos sobre un cuenco, se espolvorean con azúcar cande y se ponen al baño María o sobre un radiador para disolver el azúcar.
Ya obtenido el jarabe, se pone en un lugar fresco y servirá para varios días. En cambio, será necesario preparar cada mañana un vaso de jugo de col (que no se conserva), que se beberá, mezclado con jarabe, en cuatro tomas (al levantarse, a media mañana, a media tarde, y al acostarse).
Jugo y jarabe sólo deben mezclarse en el último momento: un cuarto de jugo de col, una cucharadita de jarabe y unas gotas de zumo de limón; mezclar y beber.
Observación: Por ser fuerte este preparado, pregúntese a un experto en qué proporciones se ha de confeccionar el jarabe.
Uso externo. Se toman hojas grandes de col verde o de col roja despojadas de sus nerviaciones (las hojas pequeñas se reservan para uso interno), para confeccionar cataplasmas en los casos siguientes:
Abscesos, furúnculos: se lavan las hojas, se secan y se recortan para que puedan cubrir el absceso con un reborde adicional de más de tres centímetros. Sumérjase una de estas hojas en zumo de limón, escúrrase y apliqúese a la parte afectada. Se rocían las demás hojas con unas gotas de zumo de limón y se apilan con el lado empapado dirigido hacia la piel. Manténgase esta cataplasma con un vendaje, durante dos o tres horas. Repítase el proceso hasta haber extraído totalmente el pus, y entonces déjese secar el absceso al aire.
Arteritis y dolores en las piernas, debidos a mala circulación: para calmar los dolores lancinantes y crispantes, prepárese una decocción bastante concentrada de hojas de vid roja, en la que se maceran hojas de col (sin sus nerviaciones). Cúbranse las partes doloridas con tres capas de hojas, que se mantendrán en su lugar por medio de un vendaje no demasiado apretado. Para mayor comodidad, cabe utilizar un calcetín viejo, de lana o de algodón, al que se le habrán cortado talón y punta.
Quemaduras: se unta la quemadura con aceite de lirio y se le aplica inmediatamente una hoja de col verde, sin la nerviación; manténgase la hoja con una venda y repítase la operación tres veces por día, hasta que no quede rastro de la quemadura.
Enfriamiento muscular, neuralgia, reuma, gota, ciática: prepárese una cataplasma aplastando ligeramente unas hojas de col, empapadas con vinagre de cidra y jugo de ajo (una gota de zumo de ajo basta para tres hojas de col). Se calienta todo, ligeramente, al baño María o cerca de una fuente calorífera. Se unta la parte afectada con un poco de aceite de oliva, se aplica la cataplasma y se sujeta con una venda. Renuévese la operación dos veces al día y una tercera vez antes de acostarse.

Enero 12, 2008

AJENJO

AJENJO

El ajenjo es una planta parecida a la artemisa, con la que puede llegar a confundirse. Crece al borde de los caminos, en los declives y en los lugares sin cultivar, formando espesas matas de hoja gris pálido.
Abunda en todas las regiones montañosas de tipo alpino.
Con el ajenjo se fabrica un licor sumamente tóxico para el sistema nervioso, y su uso inmoderado puede provocar un proceso degenerativo de los nervios.
Sus principales constituyentes
El ajenjo contiene una sustancia amarga—el tanino—, ácido málico y sacínico y, sobre todo, un aceite esencial muy tóxico.
Indicaciones y modo de empleo
El ajenjo posee virtudes estimulantes, estomacales, diuréticas, febrífugas y vermífugas

Uso interno.
Se utilizarán las hojas y las inflorescencias en infusión, en tintura o en extracto para favorecer la aparición de las reglas. Un herbolario o un fisioterapeuta indicarán las proporciones convenientes.
Uso externo
El ajenjo en decocción (50 grs de hojas por litro) desinfecta las heridas, puesto que es un poderoso antiséptico.
El jugo de las hojas de ajenjo, aplicado a la epidermis ahuyenta los mosquitos.
Observación
Las hojas secas constituyen un excelente producto natural contra las polillas.