Tratamiento con plantas medicinales
UNA MANERA DE ACERCARSE A LA NATURALEZA.
Este continuo progreso acostumbró al hombre actual a tener sus problemas solucionados con mayor rapidez y esfuerzos cada vez menores. La medicina no escapa a esta norma, la prisa marcó este aspecto de la vida humana; estamos en la era de los medicamentos de acción fulminante. Sin embargo, en muchos casos esta acción fulminante es totalmente innecesaria. Hasta dos décadas atrás vivimos una época de remedios naturales para el tratamiento de enfermedades sencillas. En invierno se hervían hojas de eucaliptus para perfumar el ambiente y prevenir resfríos, los catarros persistentes eran tratados con fomentos y cataplasmas. Remedios simples pero efectivos, sin el efecto contundente de un antibiótico, pero cargados de afecto.
Aquella persona que decida hacer un tratamiento con plantas medicinales, debe recordar que su uso está reñido con la prisa. Se deben usar en aquellas enfermedades que no exijan un resulado positivo en breve tiempo. Tampoco deben esperarse con este método curas milagrosas (sí, algunos resultados sorprendentes). Si se está debidamente asesorado, el uso terapéutico de plantas medicinales es inofensivo, puede prolongarse sin peligros y no produce efectos colaterales ni acostumbramientos.
Es necesario recordar que, en ningún caso, la cura con plantas y hierbas sustituye el consejo y atención de su médico (lo ideal es una combinación de ambos), una intervención quirúrgica o un antibiótico adecuado. No es lo mismo tomar una taza de té de tilo como tranquilizante que pretender curar, con este método, un grave trastorno nervioso.
El uso de hierbas y plantas medicionales lo acercará espontáneamente a la naturaleza, lo predispondrá a ver sus problemas con otra óptica y lo ayudará a relajarse. Eso es una forma de mejoría.



